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lunes, 24 de octubre de 2011

VERTIGO

Acercarme al borde, ha sido desde pequeño, motivo de intranquilidad, de angustia, de ahogo, por eso, siempre con un ojo en el vacio y los dos pies en tierra firme me mantengo a cierta distancia de los riesgos, pero sin perderlos nunca de vista...por si acaso y por que es ahí donde se vislumbran los mejores paisajes.
Ahora, cuando pensé que la cuarentena me iba a dotar de esa base firme y tranquila que me hiciese mirar al futuro con el saber del pasado, noto que mis pies se acercan más y mas a ese limite, a ese borde, y que el vacio, es mas tangible, más cercano que nunca.
Lo noto en mi alrededor, en la gente, en las miradas, en lo que no queremos ver. En este aferrarse a lo que hemos sido, una y otra vez, ciegos y pertinaces. Y aún más ciegos.
Quiza por eso, ahora, vuelvo a correr.
Quiza por que intento hacer un pespunte al pasado que me mantenga unido a él, a los años buenos, a mejores epocas, echando incluso un garfio a tiempos aun más pretéritos, que si no fueron mejores, si son al menos conocidos y que me mantienen de alguna manera unido a esa cornisa de la que tengo miedo de caer, aunque sé que tengo que saltar. No puedo sino saltar.
Pero mientras llega ese momento, pienso en series, en cuestas, en fartlek y en carreras.
Hoy me he inscrito, junto con mi Santa y Melisa a los 10 Km de Aranjuez, aquella carrera donde empecé a participar en carreras populares y que este año, quiero correr bien, quiero correr compitiendo, a diferencia de lo que he hecho hasta ahora. No es momento de competir en otros sectores de la vida, pero sí que me apetece hacerlo contra el crono, contra uno mismo.
Suena Springsteen y su Born to Run en mis oidos y pienso en correr, en aumentar los entrenamientos de calidad, pienso en otras cosas, pero tienen que ver con malos momentos, con crisis, con miedos y con esas otras cargas que uno se quita al ponerse las zapas, con esas otras cosas que pesan menos tras la ducha reconfortante, que se aligeran al salir de la piscina con los hombros tensos y los brazos hinchados, que se hacen livianas al bajarte de la bici y comprabar que el cuentakilometros dice que has corrido mucho y bien. Por eso, hoy, necesito quitarme los vaqueros y ponerme algo supermegadry, algo de un tejido tecnologico que me disfrace de atleta y me ayude a cargar con esas otras cosas. Esas cosas que me dan vertigo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Animo y suerte!. Y fuerza con ese Born to run.

Un abrazo.

Fernando

Pablo dijo...

¡Amén! -- and good luck !

mayayo dijo...

¿Vértigo? Eso se pasa dando una vuelta por los senderos del trueno que comentaba un chavalín hace años.

"Así que tienes miedo
y piensas que quizá
no seremos jóvenes nunca más.
Venga, muestra un poco de fe,
hay magia en la noche.
No serás una belleza
pero tío, aún estás bastante bien.
Y a mí, con eso, me sobra"

Pa mí que el mozo tiene razón: Sea en New Jersey o en Aranjuez.

Anónimo dijo...

Chaval:

¿Entonces yo siempre he corrido porque había crisis? A que va a ser eso.

Un saludo, ELNITXI.